Qué Son Los Trastornos Del Espectro Autista (Tea)

Es un trastorno de tipo neurológico que altera básicamente la interacción social y la comunicación.  Generalmente se evidencia desde temprana edad (en los primeros dos años de vida), en muchas ocasiones los padres observan en ellos: rutinas repetitivas, conductas autoestimulantes, apegos intensos u obsesivos a ciertos objetos («perseverancias»).

La incidencia de éste es cada vez más alta, lo demuestran las estadísticas y su porcentaje es mayor en niños que en niñas.

Las causas no han sido determinadas, sin embargo, se refieren a: factores genéticos (herencia), otros hablan de la relación con la epilepsia, factores hormonales, neurotransmisores, subdesarrollo de neuronas en ciertas áreas del cerebro, alteraciones del desarrollo cerebral durante el período de gestación, factores ambientales, etc.…

Los científicos han determinado que existen variaciones en el grado de afectación y los han denominado Espectro Autista y Síndrome de Asperger, en este último no se cumplen en su totalidad los signos presentes en el autismo (no retrasos en áreas cognitivas y lenguaje), en las que pueden tener un alto rendimiento sobre todo en ámbitos de su interés. Existen algunas características que nos ayudarán a identificar conductas de tipo autista:

Los síntomas presentes en estos trastornos son: falta de interacción social, pues no son capaces de relacionarse con otros de su misma edad, escaso o  ningún contacto visual, no responden a su nombre, ausencia de habla y si la tiene presenta alteraciones, presencia de movimientos repetitivos (dar vueltas constantemente, aletear con sus manos, etc.), caminar en puntillas, puede presentar hiperactividad o pasividad excesiva, rechaza de alguna manera el contacto físico, incluso con  personas de su círculo familiar cercano, hipersensibilidad sensorial auditiva o táctil (molestia ante determinados sonidos o roce de superficies o elementos), poca tolerancia a la frustración, en varias ocasiones puede llevarlo a un comportamiento violento, puede auto-lastimarse (golpear su cabeza contra superficies), se aísla,  usualmente tienen gran tolerancia al dolor. 

El juego en ellos no es creativo, no es simbólico (surge del pequeño sin intervención externa), no son capaces de anticipar el peligro, se resisten al cambio, etc. ¿Cómo podemos ayudar al niño autista? Por ahora no existe un  tratamiento que  lo cure. Por lo pronto  sabemos que la intervención temprana por parte de especialistas como: la psicóloga (tratamientos psicológicos conductuales), la terapeuta del lenguaje que estimule la  comprensión (procesamiento semántico, análisis situacional, asociaciones, analogías, etc.) y expresión tanto en fluidez como en claridad fonológica. Contribuirán para que él desarrolle destrezas: sociales, comunicativas y autonomía en cierto grado.

El pronóstico  es diferente en  cada  uno de ellos, pues no  todos son iguales. Podrán ser incluidos en una educación regular, siempre y cuando reciban el soporte de las instituciones escolares, Será necesaria la formación de un equipo de trabajo, que junto a su familia y grupo de expertos a cargo de su tratamiento, planteen  objetivos y metodología a seguir.

Es de gran importancia crear conciencia en las instituciones académicas (escuelas y colegios) a cerca de las implicaciones necesarias, sobre todo: concienciar pautas de respeto, solidaridad y si sobre todo apoyo ante estos pequeños por parte de sus compañeros.

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