¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene dificultades en el desarrollo de su lenguaje?

La habilidad que tenemos todos los seres humanos para comunicarnos con otras personas a través del habla, la comprensión de lo que escuchamos y la capacidad de dar una respuesta ante este estímulo se denomina lenguaje.  Todas las personas podemos adquirirlo de manera natural, es decir por la simple posesión de nuestras capacidades intactas: neurológicas (actividad cerebral), físicas (estructuras anatómicas) y sensoriales (el oído, la vista, el tacto, etc.). Si alguna de éstas no se desarrolla adecuadamente, aparece el riesgo de presentar un retraso, por lo que debemos estimularlas para que alcancen niveles óptimos.

 

El llanto es la primera manifestación. A los 3 o 4 meses de edad presta más atención hacia los sonidos que le rodean, sobre todo a los de la voz (conversaciones), su expresión se caracteriza por abundante balbuceo y gritos. Hacia los 5 meses aumenta la frecuencia de dichos balbuceos cada vez más rítmicos y con mejor entonación. Alrededor de los diez meses se aprecia la repetición de sílabas como: «ma-ma-ma», «pa-pa-pa», comprende su nombre. Para el cumplimiento de estas etapas, la estimulación es clave, los padres tienen un rol importante pues son los primeros que tendrán contacto con ellos. El bebé da muestras de satisfacción durante las rutinas diarias, cada sonido provoca una respuesta, entonces sabemos que éstas deben ir acompañadas de lenguaje hablado para que se familiaricen con éste y lo comprendan, posteriormente vendrá la reproducción de las palabras aprendidas.

De los 12 a 18 meses emplea una palabra frase para identificar varios objetos de función similar (generaliza), ej.: «taza» para nombrar el vaso o la taza que serán utilizados para tomar líquidos. Se inician las primeras frases de dos elementos, el habla es telegráfica » papá carro», » mamá gorra». A partir de los 20 a 24 meses escuchamos en él frases interrogativas. ¿Dónde está?  Emplea formas negativas «no leche». Obedece órdenes simples «dame el carro», aprende vocabulario de uso cotidiano como alimentos, juguetes que tiene a su alrededor, prendas de vestir, elementos de baño, disfruta de canciones. Le gusta los juegos de expectativa (¿dónde está?) si ocultamos el objeto de su área visual. ¡Le gusta observar a las personas que le rodean, ante reacciones de su aparente desobediencia! no lo arrojes.

Para concluir, hasta los 18 meses de edad, el progreso en todas las áreas es evidente, tanto en el aspecto motor, como el de la comunicación, que comprende la comprensión y la expresión, Los pequeños dan sus primeros pasos, importantes, que repercutirán en su desarrollo futuro.

Podríamos tomar varias señales de alerta, sobre retrasos que estén presentes en nuestros niños, que desfasan su progreso, los enumeramos a continuación:

  • Si su juego vocálico o balbuceo, no se presenta, aunque sea de forma esporádica.
  • Si a medida que crece, ese juego vocálico no aumenta y se vuelve más variado.
  • Si posteriormente no juega con ciertos fonemas
  • Si no comprende el vocabulario de uso cotidiano.
  • Si no reconoce, partes de su cuerpo, miembros de la casa, juguetes a su alrededor, etc.
  • Si no intenta comunicarse, aunque sea con señas, para suplir sus necesidades, molestias o estados de ánimo.
  • Si no establece contacto visual, con las personas que están cerca.
  • Si no voltea al ser llamado o escuchar un sonido fuerte.
  • Si no tiene al menos 10 palabras en su vocabulario.

 

Deja una respuesta