¿Qué Sucede En El Proceso De Transición De Madre A Abuela?

Muchas mujeres en este planeta han experimentado la magia de este proceso. Inicialmente la llegada al mundo de un ser que representa para ellas, la realización como mujer, la de convertirse en madre. Inician una etapa de estrechamiento en una relación, que aumenta con el pasar de los días. Desarrollan un lazo afectivo muy importante. Sentimientos de protección hacia ese ser indefenso que cuenta con ella para sobrevivir. Cuida con mucho celo cada detalle en su vida.  Se ocupa de su alimentación, salud, educación, seguridad, etc. Disfruta cada paso en su crecimiento durante los siguientes meses y años.

Muchas de ellas han tenido la necesidad de trabajar y por ende se han visto obligadas a depositar o confiar este proceso de crianza en manos de: niñeras, persona conocida o de confianza. Aquellas que son más afortunadas, cuentan con el apoyo incondicional de sus madres, las abuelas de los bebés. Las madres dejan a sus pequeños a su cuidado, pero bajo ciertos términos, regulaciones y estricto criterio, con el fin de lograr un desarrollo armónico para sus hijos.

Por otra parte, las madres que tienen la oportunidad de trabajar en casa o permanecer junto a ellos, mantienen una relación más física y afectiva. Esto les da la oportunidad de conocer a los niños en las diferentes actividades, al llevarlo de paseo, bañarlo, alimentarlo, ayudarlo en las tareas.

Analiza con mayor detenimiento lo que debe esperar de su hijo para que alcance el éxito en la vida. Su preocupación la conduce a elaborar reglas sobre el respeto que deberá tener hacia los demás, su comportamiento, aprendizaje y rendimiento académico. Sin tener un manual sobre su crianza, elabora planes, basados en su experiencia y criterio. Por su parte los niños han crecido en un ambiente cargado de límites y reglas.

Las abuelas que pasaron el proceso de ser una madre posiblemente entran en una transformación, que las llevará a relacionarse con sus nietos. Experimentará varias situaciones, emociones, etc. Una de ellas es la libertad de tomar decisiones para lograr interactuar con los niños. Inclusive ignorando pautas sobre la educación que piden sus padres. Proporcionan a sus nietos, el mismo trato que recibían sus hijos, pero con mucha relajación y tolerancia, en cuanto a sus deseos. Ceden con mucha facilidad a sus peticiones, lo que muchas veces, logra potenciar actitudes caprichosas. Los pequeños llegan a conocer las debilidades de sus abuelas.  Desarrollan técnicas de manipulación. Recurren a gritos, berrinches, etc. logrando doblegar sus decisiones, fortaleciendo esas estrategias de manejo. Actitud que seguramente no permitieron como madres.

Para ellas lo primordial es el aprendizaje que puedan transmitir a los niños, sobre los valores como: la moral, ética, respeto, solidaridad, etc. Desean su felicidad. Procuran permanecer el mayor tiempo posible junto a ellos, disfrutan de su compañía.

El rol que desempeñan es sin duda importantísimo en la vida de los padres, al constituirse apoyo. Pero sobre todo en la vida de los niños, en muchas ocasiones desde el momento de su nacimiento y que posiblemente se prolongará hasta la etapa escolar. Sin duda, serán quienes vigilen su alimentación, educación, la interacción, el manejo y aprendizaje de la cultura, enriquecimiento de su lengua y muchas cosas más.

No exijas a la abuela, recuerda que ella no tiene la responsabilidad en esto. Ya cumplió un rol de madre. En lugar de eso les sugiero, conversen con ellas. La comunicación abre puertas. Estoy muy segura de que, si el planteamiento es el correcto, lo entenderá y tendrás ayuda única e idónea.

¿Quieres saber cuál es la receta perfecta para ser la abuela ideal?

  • En primer lugar, recuerde el lugar que ocupa en la familia. Sea discreta, pregunte, actúe bajo el criterio de los padres.
  • Como segundo punto no imponga su criterio ni decisiones, aunque crea tener la razón. Dé su opinión si se la piden.
  • El tercer punto “Nunca” desautorice a sus padres, fortalezca el respeto del niño hacia ellos.

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